La Palma: un volcán, una tragedia, una oportunidad

Acuarela de la erupción del volcán de Cumbre Vieja en la Isla de La Palma | Autor: Ricardo Artiles Pérez

Un volcán: lo que empezó siendo un espectáculo de la naturaleza, del que pocas generaciones tienen la oportunidad de disfrutar en su vida, pasó a convertirse en un serio problema en apenas unas horas. Lo que fue un acontecimiento mediático, que a priori no afectaría a la población palmera (o al menos no a tanta), tuvo que retroceder sobre sus propios pasos y presentarlo como lo que fue y es realmente, un drama para la Isla de La Palma.

La naturaleza como la vida, se compone de luces y sombras, y esto no iba a ser una excepción.

Llevábamos algún tiempo queriendo comenzar nuestra andadura en el mundo de los blogs y no se nos ocurre una mejor ocasión y temática que la presente.

Gran parte de nuestro crecimiento como empresa dedicada a la ingeniería agrícola y medioambiental, se encuentra justamente en la zona Oeste de la isla de La Palma. El volcán de Cumbre Vieja nos ha querido enterrar casi la totalidad de nuestros desarrollos de los últimos 5 años, en dónde estábamos llevando a cabo cambios notables, desde el manejo del suelo, el agua, la tierra y las infraestructuras, hasta un modelo moderno, conectado y más sostenible con la naturaleza y los trabajadores.

UNA TRAGEDIA: a punto de cruzar la frontera de los 60 días de erupción, el volcán sigue dañando infraestructuras, viviendas, agricultura… en definitiva, medios de vida que facilitaban el apacible y lento discurrir de una isla, en donde cada visita que realizábamos, sentíamos que el tiempo avanzaba más despacio, incluso podía llegar a detenerse por unos instantes.

Los ciudadanos de la zona afectada de la isla están hastiados de tanta ceniza, tanto tremor y tanto daño, donde el caos ha reinado en pos de salvaguardar vidas humanas, algo totalmente lógico en una situación catastrófica como la que se está viviendo.

Tras la erupción, las primeras acciones han ido encaminadas a restablecer el régimen hídrico que permitiera regar y mantener la principal actividad económica que sustenta el lado afectado de la isla: la platanera. No sin dificultades y descoordinación, se ha logrado llevar agua en más o menos medida pero –siempre hay un pero-, aún no se han tomado las acciones económicas necesarias para revertir los daños que ha causado y está causando todavía el volcán en cuanto a la merma de ingresos para los agricultores que han perdido sus fincas y aquellos que, por efecto de la ceniza, se les hace inviable y penoso proceder a la cosecha, realizando un lento proceso de manipulación por los daños generados, además de una complicada comercialización, puesto que, a pesar de que el cliente final, -incluso llegando a entender la vicisitudes por las que está pasando la isla-, en general, siempre preferirá «un plátano limpio y prácticamente exento de daños».

Boceto de un agricultor | Autor: Ricardo Artiles Pérez

La política es una maquinaria lenta, pesada y casi siempre cansina para la mayoría de los ciudadanos y esto repercute en la totalidad de la sociedad, puesto que la economía se ralentiza, incluso llegando a pararse al no haber dinero en circulación.

Tras casi 2 meses de erupción, todavía no se sabe con certeza «que se va a hacer ni que se quiere hacer» con gran parte de los productores plataneros, siendo los agricultores quienes han tenido que coger la sartén por el mango, liarse la manta a la cabeza y tratar de salvar los muebles –nunca mejor dicho-.

Mientras la vida discurre entre viajes y palabras huecas, hay quienes sin embargo, toman la iniciativa y buscan soluciones (como algún alcalde de las zonas afectadas) distribuyendo entre los afectados el dinero aportado por la ciudadanía a través de las transferencias solidarias.

En definitiva, un caos lleno de bonitas palabras y alguna que otra buena intención.

UNA OPORTUNIDAD: según algunos vaticinios, parece que el volcán empieza a dar síntomas de cansancio y que se ve la luz al final del túnel. Es necesario empezar a hacer balance y actuar en «local», puesto que la situación ha llevado a que cerca de unos 7.000 habitantes se encuentren desplazados, de los cuales, la mayor parte ha perdido la capacidad de generar un sustento para vivir.

La obra civil pública mueve la economía de un país: infraestructuras dañadas que dificultan la movilidad, sistemas de saneamiento, abastecimiento, telefonía y luz inservibles y en definitiva, la principal actividad económica, no solo de la parte dañada de la isla, sino de la totalidad de la misma junto con el sector turístico: EL CULTIVO DEL PLÁTANO

Es necesario recuperar toda la superficie agrícola perdida, aprovechando que muchas de esas infraestructuras se hicieron cuando no se disponía de los mecanismos ni medios adecuados y dando el GIRO necesario que las haga mas productivas, mas sostenibles y generando mayor riqueza y mayor actividad económica en la isla, con un modelo de infraestructuras que, sin abandonar los conocimientos ya adquiridos, se apoyen en los avances y tecnologías actuales.

Toca pensar «en grande», teniendo en cuenta que la solidaridad ha sido global y por lo tanto, las ideas deben de estar a esa misma altura. Debemos abandonar el pensamiento como isla individual y actuar conjuntamente de manera responsable, con visión de futuro y pensando siempre en el interés colectivo.


«Un desastre o fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia» Henry Ford